UN DÍA COMO HOY
Algunas veces como hoy simplemente estarás hasta el carajo de que salga el sol todas las mañanas del mismo horizonte anunciando que debes pararte de la cama y salir al mundo a hacer lo cotidiano después de oír el despertador, cansado del mismo jodido café express del OXXO y salir corriendo a la escuela o trabajo teniendo que lidiar con la misma gente del transporte público, cansado de tus días siendo como son, de ver en el buró el mismo libro de la noche anterior que esperas leer cuando tengas tiempo, ese tiempo que no sabes cuándo llegará pero lo esperas impaciente, cansado de tu mismo cuerpo de todos los días frente al espejo lleno de marcas y recuerdos de ti, aquellas ojeras que intentas ocultar con una buena cara y sonrisas vacías, harto incluso de tu familia siempre tan constante y tan igual, las mismas peleas y palabras de ellos que odias, cansado de ti, de tu vida en general, las mismas preocupaciones que implican ser tú ahora, en este momento y simplemente deseas al llegar a casa, dormir, cobijarte en el calor de tu cama y despertar mañana en otro espacio tiempo donde seas otra persona, pero al cerrar los ojos sabes que al abrirlos de nuevo nada habrá cambiado y seguirás siendo la misma mierda que eras antes de conciliar el sueño, aquel abogado, aquel contador, el camarero, la cocinera, el barrendero, la secretaria, el biólogo o el presidente... la persona que decidiste ser al despertar de esa mañana cálida que dejaste perder en un día como hoy.
Algunas veces como hoy simplemente estarás hasta el carajo de que salga el sol todas las mañanas del mismo horizonte anunciando que debes pararte de la cama y salir al mundo a hacer lo cotidiano después de oír el despertador, cansado del mismo jodido café express del OXXO y salir corriendo a la escuela o trabajo teniendo que lidiar con la misma gente del transporte público, cansado de tus días siendo como son, de ver en el buró el mismo libro de la noche anterior que esperas leer cuando tengas tiempo, ese tiempo que no sabes cuándo llegará pero lo esperas impaciente, cansado de tu mismo cuerpo de todos los días frente al espejo lleno de marcas y recuerdos de ti, aquellas ojeras que intentas ocultar con una buena cara y sonrisas vacías, harto incluso de tu familia siempre tan constante y tan igual, las mismas peleas y palabras de ellos que odias, cansado de ti, de tu vida en general, las mismas preocupaciones que implican ser tú ahora, en este momento y simplemente deseas al llegar a casa, dormir, cobijarte en el calor de tu cama y despertar mañana en otro espacio tiempo donde seas otra persona, pero al cerrar los ojos sabes que al abrirlos de nuevo nada habrá cambiado y seguirás siendo la misma mierda que eras antes de conciliar el sueño, aquel abogado, aquel contador, el camarero, la cocinera, el barrendero, la secretaria, el biólogo o el presidente... la persona que decidiste ser al despertar de esa mañana cálida que dejaste perder en un día como hoy.
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